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Responsables de museos y atracciones

Cuánto cuesta crear una audioguía

Es difícil comparar presupuestos de audioguías porque los proveedores incluyen trabajos distintos. En lugar de repetir cifras que quedan anticuadas, esta página explica cómo se cobra cada parte. Así podrás entender una propuesta, detectar lo que falta y preparar un presupuesto que resista la realidad del proyecto.

Las cinco cosas por las que pagas

El presupuesto de cualquier audioguía se divide entre guion, traducción, narración, señales y distribución. La principal diferencia entre proveedores es cuántas de esas partes incluyen. Por eso, dos presupuestos para la misma guía pueden diferir hasta cinco veces y ser ambos sinceros.

Cada parte se cobra con una unidad distinta. Saber cuál es esa unidad permite ver enseguida cómo cambiará el precio si crece el proyecto.

  • Guion: horas de trabajo del equipo o precio por parada si se encarga fuera

  • Traducción: precio por palabra y por idioma

  • Narración: precio por minuto grabado o por idioma, con voz humana o sintética

  • Señales: precio por unidad, más el diseño y la tirada de impresión

  • Distribución: suscripción, coste de configuración, reparto de ingresos o dispositivos

Calcula la envergadura antes de pedir presupuestos

Puedes calcular gran parte del coste antes de hablar con un proveedor, porque el volumen de contenido depende de ti. Una parada de 90 segundos tiene aproximadamente entre 220 y 250 palabras habladas. Una guía de doce paradas suma, por tanto, unas 3.000 palabras de guion final: un ensayo breve, no un libro.

Esa cifra determina casi todos los costes posteriores. La traducción se cobra por palabra: añadir tres idiomas supone traducir 3.000 palabras tres veces. La narración se cobra por minuto: doce paradas equivalen a unos dieciocho minutos por idioma. Las señales suelen ser una por parada y otra en la entrada. Con el número de palabras y de paradas, puedes comprobar si los presupuestos tienen sentido.

El coste que nunca aparece en la propuesta suele ser el mayor: las horas del personal para escribir esas 3.000 palabras, contrastarlas con los conservadores y obtener la aprobación. Inclúyelas en el presupuesto aunque no llegue ninguna factura. Es la fase que más influye en la calidad de la guía y la que más probablemente retrase el lanzamiento.

Costes iniciales y costes que se repiten

El guion, la traducción y la narración son, en principio, gastos puntuales. Solo vuelves a pagarlos cuando cambia el contenido, lo que en una colección permanente puede suceder cada varios años. Las señales también suelen ser un coste inicial, y reimprimir unas pocas normalmente no supone un gran gasto.

La distribución sí genera costes recurrentes, cuya forma depende de la opción elegida. Los dispositivos portátiles son los que más trabajo continuo requieren: hay que cargarlos, limpiarlos, repararlos, sustituirlos cada tres a cinco años y dedicar tiempo del personal de recepción a gestionarlos todos los días que abre el museo. Ese coste diario de personal suele superar al del propio equipo y casi nunca aparece en la justificación económica.

Una guía que funciona en el navegador traslada el coste recurrente a una suscripción o a un reparto de ingresos y elimina por completo la partida de dispositivos. La comparación honesta no es el precio inicial, sino lo que cuesta cada opción en el tercer año.

Dónde suele desperdiciarse el dinero

Traducir antes de aprobar definitivamente el guion original es uno de los errores más caros: obliga a pagar dos veces por palabra en cada idioma comprometido. También es fácil evitarlo: aprueba bien el texto en inglés y empieza a traducir después.

Grabar todos los idiomas de una vez, antes de que nadie escuche el resultado final, es casi igual de arriesgado. Graba el idioma principal, escúchalo en la galería real por el altavoz de un teléfono, corrige el ritmo y solo entonces encarga los demás.

El tercer error es cubrir toda la colección. Una guía sobre cuarenta piezas cuesta aproximadamente tres veces más que una sobre doce, pero no será tres veces mejor: los visitantes no iban a escuchar cuarenta paradas. Empieza por las piezas ante las que ya se detienen.

  • Traducir un guion que todavía no se ha cerrado

  • Grabar todos los idiomas antes de escuchar el primero en el espacio real

  • Cubrirlo todo en lugar de elegir las paradas que más importan

  • Comprar dispositivos antes de probar si los visitantes usarán sus teléfonos

  • Dejar el diseño de las señales para después del audio y acabar pagando una impresión urgente

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta crear una audioguía?

Depende sobre todo del número de paradas, de idiomas y de si compras dispositivos. Lo que puedes controlar es la cantidad de contenido: una guía de doce paradas tiene unas 3.000 palabras de guion y dieciocho minutos de audio por idioma. Los presupuestos por palabra y por minuto se calculan a partir de esas cifras.

¿Cuál es la parte más cara de crear una audioguía?

Si se contabiliza con honestidad, el tiempo del personal dedicado al guion; y, si se compran, los dispositivos. El guion rara vez figura en el presupuesto porque se paga en horas de trabajo, no mediante facturas. Los dispositivos siguen costando dinero cada día por la carga, la limpieza y la atención en recepción.

¿Cada idioma adicional duplica el coste?

No. Añade un coste de traducción por palabra y otro de narración por minuto, pero el guion, las señales y el sistema de distribución ya están pagados. Un mismo código QR sirve para todos los idiomas publicados, así que no cambia nada físico al añadir uno.

¿Puede un museo crear una audioguía gratis?

No del todo, pero puede acercarse. Escribir y grabar internamente con un micrófono adecuado cuesta horas de personal y un pequeño gasto en equipo. Lo que no se puede evitar es disponer de un lugar donde alojar y servir el audio a los visitantes, además de señales que les permitan encontrarlo.

¿Hay que comprar dispositivos para la audioguía?

No. Una guía accesible desde un código QR se abre en el navegador del teléfono del visitante, lo que elimina tanto la compra de equipos como su gestión diaria. Los dispositivos solo se justifican cuando usar el teléfono propio no es una opción viable para el público.

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