Tres barreras que dejan a los visitantes sin acceso a la información
La planificación de la accesibilidad suele empezar por lograr que las personas entren en el edificio: rampas, ascensores, asientos y bucles magnéticos. Todo eso importa. Pero cuando un visitante ya está frente a una pieza, la pregunta es si puede comprender lo que dice, y para muchas personas un panel impreso es justo el punto en el que la visita deja de tener sentido.
Discapacidad visual
La letra pequeña, la luz tenue necesaria para la conservación, los reflejos en las vitrinas y los paneles colocados a una altura inadecuada hacen que los textos sean difíciles o imposibles de leer, incluso para visitantes que nunca se considerarían personas con discapacidad visual.
Dificultades de lectura
La dislexia, el bajo nivel de alfabetización, las dificultades de aprendizaje y el simple cansancio de leer hacen que los bloques de texto largos se lean por encima o se salten. Los niños y los visitantes mayores también se topan con esta barrera.
Barreras idiomáticas
Si un visitante no entiende el idioma local, el panel no le dice nada. Esto incluye a los turistas internacionales y a los residentes que hablan otro idioma en casa.
A cuántos visitantes afecta
No son casos aislados. Cada una de estas barreras afecta por sí sola a una gran parte de la población, y muchos visitantes se enfrentan a más de una. Además de las cifras siguientes, la British Dyslexia Association estima que alrededor de una de cada diez personas tiene dislexia.
2.200 millones
de personas en el mundo tienen una deficiencia visual de cerca o de lejos
Organización Mundial de la SaludMás de 1 millón
de residentes de Inglaterra y Gales no hablan bien inglés o no lo hablan en absoluto
ONS, censo de 2021En los museos de Nueva Zelanda que usan Journey Pal, entre el 50 % y el 60 % del uso de las guías es en inglés. Gran parte de la demanda procede de visitantes locales que eligen escuchar o leer en su teléfono, no solo de turistas que necesitan una traducción.
Por qué la señalética por sí sola no lo resuelve
Los paneles impresos son la forma habitual en que los museos comparten información, y funcionan bien para muchos visitantes. Pero un panel tiene límites rígidos, y esos límites afectan sobre todo a los visitantes descritos arriba.

Un panel impreso
El tamaño de letra y el contraste quedan fijados al imprimir
Espacio para un breve resumen, así que los detalles se pierden
Un idioma, o unos pocos antes de que el panel quede saturado
Solo sirve a los visitantes que leen con comodidad
Cada corrección o actualización obliga a rediseñar y volver a imprimir
La misma pieza con Journey Pal
Texto en el propio teléfono del visitante, con el tamaño de letra y el lector de pantalla que ya utiliza
Sin límite de espacio, así que se puede contar la historia completa
Más de 30 idiomas, elegidos automáticamente según el idioma del teléfono
Audio para quienes no pueden leer el panel o prefieren escuchar
Los cambios se publican sin nuevos códigos QR ni nuevos carteles
Cómo Journey Pal hace accesible la información de las exposiciones
Journey Pal es la forma más sencilla de producir y distribuir audio y texto traducidos para los visitantes. Los museos envían por correo electrónico a Journey Pal la información de las piezas o del museo que desean compartir, y Journey Pal les devuelve códigos QR que los visitantes pueden escanear.
Cuando el visitante escanea el código QR, este detecta el idioma de su teléfono y muestra automáticamente el texto y el audio traducidos correspondientes.
Así la información es mucho más accesible, ya que puede estar disponible en más de 30 idiomas y el audio resulta más accesible para las personas con dificultades visuales o de lectura.
Además, es más fácil de mantener y actualizar que la señalética tradicional, porque no hay que volver a imprimir nada y no está limitado por el espacio físico.

Mantenga la cartela breve y deje la información ampliada detrás del código QR

Un código QR no tiene por qué sustituir sus cartelas. Mantenga una cartela impresa breve para quienes quieran una lectura rápida, y deje la historia completa, el audio y las traducciones detrás de un pequeño código situado al lado.
El Lakes District Museum usa Journey Pal de esta manera y ofrece información más detallada a los visitantes que quieren saber más de lo que cabe en los carteles físicos. Los visitantes a los que les cuesta leer la cartela impresa reciben la misma información en un formato que pueden usar, sin que el museo añada ni un solo panel más.
Preguntas frecuentes
¿Cómo pueden los museos hacer sus exposiciones accesibles para visitantes con discapacidad visual?
Ofreciendo la información de las piezas en un formato que no dependa de leer un panel impreso. La narración en audio ayuda, y también el texto en el propio teléfono del visitante, donde puede usar el tamaño de letra y el lector de pantalla en los que ya confía. Journey Pal ofrece ambas cosas desde un código QR situado junto a la pieza.
¿Cómo pueden los museos ayudar a los visitantes con dislexia o bajo nivel de lectura?
Dándoles la opción de escuchar. Cada parada de Journey Pal tiene audio además de texto, así que el visitante puede escuchar la información en lugar de enfrentarse a una cartela larga, y pausarla o repetirla a su propio ritmo.
¿Se pueden traducir los carteles de un museo a otros idiomas?
Sí, sin volver a imprimirlos. Journey Pal traduce sus textos de exposición y el audio a más de 30 idiomas. El visitante escanea el código QR y la guía se abre automáticamente en el idioma de su teléfono.
¿Los visitantes tienen que descargar una aplicación?
No. Los visitantes escanean el código QR con la cámara del teléfono y la guía se abre al instante. No hay que instalar ninguna aplicación ni registrarse.
¿Sustituye Journey Pal a todos los servicios de accesibilidad?
No. Es una pieza práctica dentro de un plan de accesibilidad, centrada en ofrecer la información de las exposiciones en audio y en texto traducido. El acceso físico, los bucles magnéticos y la ayuda del personal siguen siendo importantes.

